cerrado por vacaciones
hoy me tocó decir todas las misas de domingo en la parroquia, el párroco se ha marchado un par de meses a dar parte de su tiempo y su vida a misiones y el otro cura se ha ido unos días de vacaciones merecidas con su familia. no voy a hablaros de lo que significa quedarse sólo en la parroquia, tal vez lo haga otro día, lo que quería comentar hoy es la sensaciones que he tenido al presidir las ecuaristías dominicales.
normalmente tenemos en la parroquia tres misas en domingo, desde el final de la catequesis la misa de niños se suprime, por lo que durante los meses de julio y agosto sólo hay dos. hoy he podido comprobar como el número de personas que asisten habitualmente ha descendido, algo habitual en verano. mucha gente sale de vacaciones y los que no aprovechan el domingo para ir con su familia “a pasar” el domingo. algo necesario y loable.
mi preocupación surge si añadimos a nuestra vida interior las costumbres de nuestras vacaciones. para muchos las vacaciones se convierten en huída de la vida diaria, con unas ganas de cambiar de hábitos cueste lo que cueste. para otros se convierte en tiempo de abusos y gastos inncesarios que en otras ocasiones no haríamos, los más peques se relajan de la vida estudion y los universitarios cuelgan sus libros que no volverám a abrir hasta el curso que viene. ¿y nuestro corazón? ¿nuestra vida de oración? se relaja también en vacaciones. me da pena saber que los niños que vienen habitualmente a catequesis los domingos de vacaciones no acuden porque sus padres prefieren “otras diversiones”, hay mucha gente que me confiesa que en verano se relajan un poquito. sin embargo para el corazón no hay vacaciones, no hay descanso para preocuparse de los demás, para estar atentos a las necesidades de otros. dios no cierra por vacaciones está abierto 365 días 24 horas, quizá sea el verano el mejor momento para dedicar un rato a la oración, para acudir a la ecuristía, tenemos más tiempo libre ¿por qué no aprovecharlo?
sin embargo no todo son preocupaciones, sé de gente que dedica este tiempo vacacional para darse de un modo u otro, misiones, campamentos, actividades de verano con los pequeños, cuidar de algún familiar enfermo,… hay gente que nos sigue enseñando, gracias.
el cura.



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