no todos los días son iguales
gracias a dios, no todos los días son iguales, el problema es cuando te llega uno de los difíciles. hoy me levanté con no muy buen cuerpo, con esa extraña sensación de que algo iba a suceder. hice mis oraciones y desayune como otros días, menos mal que hoy no tenía que ir a decir misa a las hermanas, lo que me dejaba un poco más de tiempo de adapación matutina, que al final de la semana siempre se agradece.
la mañana pasó como habitualmente, reuniones, encuentros, alguna llamada de teléfono (quizás algún día les hable de mi trabajo). llegué tarde a casa, culpa del autobús y el tráfico, lo que vino a acentuar esa sensación con la que me había levantado. incapaz de dormitar en el telediario como hago habitualmente me senté frente al ordenador a preparar alguna cosilla, la misa del domingo, contestar algunos correos… lo habitual. en parte haciendo tiempo hasta que llegasen las seis, hora a la que había quedado con un catequista y los padres de su grupo para preparar las comuniones. en esto que a las cinco recibo una llamada, era la catequista en cuestión. -mira, que he cambiado la reunión al domingo, porque……, espero que no te enfades- -¡¡qué no me enfade!!!- estuve a punto de chillar en el auricular, me contuve. -no pasa nada-, mentí.
la tarde fue de mal en peor, el cabreo hacía que no me concentrara en nada. no hago más que recordar las dos citas que rechacé por esta reunión, tal vez hubiera podido ir a ver la nueva peli de corbacho, tal vez… la tarde pasó como pudo, sin apenas ganas de cenar me pongo con mi actividad bloguera, me siento delante del teclado y me sale esto.
esperaré, reflexionaré. tal vez mañana sonría de nuevo. tal vez sea amable el domingo. sólo espero que mañana no me levante con sensaciones extrañas.
el cura.


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