el pan que se parte y se reparte
“le reconocieron al partir al pan”. “tan torpes y necios sois” les había dicho un momento antes. vivieron con él, compartieron su vida, escucharon su palabras y se admiraron con sus hechos. sufrieron su detención, gritaron cuando le vieron en la cruz y lloraron su muerte. pero no entendieron nada, “torpes”. hasta que no le vieron partir el pan no le reconocieron, hasta que no se repartió, hasta que no descubrieron la verdadera entrega, el verdaro amor, no le reconocieron.
yo soy mucho más torpe y necio. ¡¡cómo me cuesta reconocerle en el pan!!, en el pan compartido y entregado para todos y todas. la cantidad de veces que me pierdo en otras partes de la historia, me pierdo en el vacío de la actividad, se llena de humo de velas la celebración, de palabras la oración,… me cuesta reconocer lo importante, el verdadero sentido de ese pan que sujetan mis manos que no son mías, el entender que no soy yo, que es él el que se hace presente, el que da la vida, el que es alimento y motor en mi vida. que torpe y necio soy.




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