•Abril 23, 2009 •
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hace un año exactamente escribía un post en el que hablaba de un amigo que se iba a ordenar cura. un buen amigo y hermano. el me contesto con un comentario en el que decía que nos veríamos dentro de un año. la cita se cumplió hoy. como en la canción de ismael serrano quedamo al año siguiente, y esta vez nos encontramos.
ha sido un buen momento para hablar de lo que ha supuesto este año, lo que podría haber sido si las cosas se hubieran dado de otro modo. la verdad es que la distancia y los quehaceres diarios nos separan, pero no las ganas de vivir al 100% esta vocación a la que hemos sido llamados.
la conversación con él me ha llenado de alegría y de estímulo. muchas veces la vida de un sacerdote es solitaria, muy solitaria. no tenemos alguien al llegar a casa con el que compartir lo que ha sucedido, nuestros problemas, lo que nos preocupa, por eso el encontrarse con alguien que vive la vocación con alegría me llena de estímulo. imagino, quiero y deseo que yo sea lo mismo para él.
ha sido una noche grande, llena de emoción y de contarnos mil historias, de todas me quedo con una; ya al despedirnos entre risas y demás me ha dicho, ¡¡qué bueno eso de que te llamen cura!!, sí señor, sin vergüenza, sin miedos, como somos y llenos de ese espíritu que un día se nos regaló.
amigo y hermano, nos vemos en un año.
el cura (con todas las letras).
Escrito en necesito contarlo
Etiquetas: cura, sacerdote
•Marzo 29, 2009 •
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en los últimos tiempos la semana santa se ha convertido en un puente largo que la gente aprovecha para ir a dar su primer paseo del año a la playa o bien para esquiar por última vez. unas fechas claramente crisitianas se han convertido en unas vacaciones de primavera vacías de todo contenido, si las comparamos con las de navidad, por ejemplo.
hoy en la misa cuando les he comentado a los niños lo que ibamos a hacer esta semana santa, el domingo de ramos, el jueves, el viernes y la vigilia y que estaban invitados a venir, una niña de las primeras filas ha contestado; ¿también tenemos que venir en vacaciones? jope. toda una intervención para la reflexión.
llevo toda la tarde con la frase en la cabeza, ¿qué estamos haciendo? ¿qué fe estamos ofreciendo? en el tono de la niña se notaba algo de decepción, siente el ir a la iglesia como una obligación, los oficios de semana santa es algo que interfiere en sus momentos de vacaciones escolares. cuando lo he comentado con los catequistas alguno decía que no iba a venir esta semana santa porque se iba de vacaciones. la fiesta clave para los cristianos, jesús venciendo a la muerte y regalándonos la vida, la gran fiesta de la pascua para vivirla en comunidad no llama la atención de los niños, no llama la atención de algunos catequistas, no somos capaces de transmitir con alegría lo que esta fiesta supone para nosotros. “jope”, dijo la niña, “es que son vacaciones” responden los padres y mientras los folletos de las agencias de viajes ponen el lema “disfruta de la semana santa”.
disfruta tu también, yo sigo con la pregunta en mi cabeza.
el cura.
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Etiquetas: semana santa, vacaciones
•Marzo 12, 2009 •
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el cura de mi pueblo es joven, lleva un año en el pueblo y poco a poco se va haciendo sitio. El cura de mi pueblo no es como el resto de curas rurales que conozco, le gusta ir bien vestido, con los zapatos limpios, gafas de sol y buen coche. al cura de mi pueblo le gusta irse a la ciudad a comer con sus padres. al cura de mi pueblo se le nota que no le gusta el pueblo. no le juzgo, a mi tampoco me hace mucha ilusión tener que vivir en un pueblo y estar encargado de otros cuantos, es cierto soy un hombre urbano y prefiero la ciudad. si la vida de un cura ya es harto solitaria, no quiero ni imaginar cómo tiene que ser la vida de un cura de pueblo en mi castilla natal, sobretodo en invierno. para ser cura de pueblo hace falta vocación, igual que para ser cura de ciudad, para ser capellán de la cárcel y para cualquier otra encomienda. es necesario que entendamos esto. no todos valemos para todo, no a todos nos gusta todo, así es la vida. hay mucha gente que me pregunta que porqué no me voy de misiones a áfrica o ámerica (curiosasmente nadie me pregunta por asia) a lo que yo respondo que tengo demasiadas cosas que hacer aquí como para irme a otro sitio.
empecé hablando del cura de mi pueblo pero no quiero hablar de él, tampoco quiero hablar de mí ni de la vocación, no es ese el objetivo. quería reflexionar sobre lo importante que es que cada uno se sienta cómodo y agusto con lo que hace y en el sitio en el que está. los que vivimos sujetos a obediencia algunas veces llevamos esto un poco mal, sobretodo cuando nos destinan a algún lugar diferente a nuestra forma de ser. podemos confiar en la oración, en responder a la voluntad del señor, pero es cierto que como al cura de mi pueblo se nos puede notar que no nos gusta, y de eso la gente se da cuenta. seguro que mientras lees esto piensas que no me encuentro cómodo en el lugar en el que estoy, todo lo contrario. podemos llamarlo como queramos, dios, la obediencia, el destino, pero a veces la vida nos coloca en situaciones en las que no nos encontramos agusto, pero no podemos dejar que los que están a nuestro alrededor se dé cuenta de ello, ellos no tienen la culpa, ni tampoco sumergirnos en un mar de infelicidad. el camino es buscar nuestro sitio, pero no como espacio físico, sino saber responder a lo que la vida nos va deparando en el día a día, estemos a cómodos o no.
de momento esta es la teoría, ya os diré como me va con la práctica.
el cura.
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Etiquetas: cura