encontrarse con dios

hay veces que ser buena persona y hacer cosas buenas por los demás no vale. no es que no sea suficiente, tal vez si lo sea, pero nos hace falta algo más. necesitamos sabernos queridos y acompañados, es necesario que sepamos por quién y por qué hacemos algo. hay miles de personas que dedican su vida por los demás, que se entregan de lleno por altruismo, en el mundo necesitamos personas así y ojalá hubiera más, ojalá supieramos anteponer nuestro bienestar por los demás y para los demás. sin embargo como cristianos necesitamos dejarnos empapar por el amor para derrochar amor. es cierto que en el encuentro con los demás podemos encontrarnos con dios, pero necesitamos también momentos para la oración, para tener un cara a cara con él, acercarnos a la fuente, escuchar su palabra y enamorarnos de él.

el verano es un tiempo para el descanso y el relax. hay mucho más tiempo libre, más tiempo para nuestras aficiones, y tal vez para la oración. espero poder tener tiempo para el desacanso estos días, y un poco más de tiempo para ese encuentro tan especial, para acercarme y contarle lo que voy haciendo, un poco más de tiempo lejos de las obligaciones diarias. espero.

el cura.

no dejo de asombrarme

desde hace unos días no dejo de asombrarme de la respuesta que va teniendo este blog. he recibido varios correos al post ser sacerdote y desde diferentes puntos de vista se abren nuevos puntos para la reflexión, escribiré sobre ello. también he recibido algún que otro correo sobre lo que a la gente le parece este blog, y la verdad, no salgo de mi asombro. gracias a todos y todas por estar ahí. desde aquí tengo la oportunidad de navegar y descubrir otras iniciativas como esta, gente que escribe desde lo que vive y siente y el asombro se hace mayor al contemplar y descubrir como dios está presente detrás de cada uno de los post y de las experiencias de vida que los acompañan.
no deja de sorprender cómo desde distintos modos de vida, opciones, trabajos nuestro dios se hace uno con nosotros, da igual dónde se viva, cómo se viva, él está ahí y se nos muestra. hay tanta vida y tanto dios en cada ricón del mundo que cómo no iba a estar presente en la red y en los blogs y comentarios. encantado de ser sus manos también al teclado. sólo espero no olvidarlo nunca.
el cura.

cerrado por vacaciones

hoy me tocó decir todas las misas de domingo en la parroquia, el párroco se ha marchado un par de meses a dar parte de su tiempo y su vida a misiones y el otro cura se ha ido unos días de vacaciones merecidas con su familia. no voy a hablaros de lo que significa quedarse sólo en la parroquia, tal vez lo haga otro día, lo que quería comentar hoy es la sensaciones que he tenido al presidir las ecuaristías dominicales.

normalmente tenemos en la parroquia tres misas en domingo, desde el final de la catequesis la misa de niños se suprime, por lo que durante los meses de julio y agosto sólo hay dos. hoy he podido comprobar como el número de personas que asisten habitualmente ha descendido, algo habitual en verano. mucha gente sale de vacaciones y los que no aprovechan el domingo para ir con su familia “a pasar” el domingo. algo necesario y loable.

mi preocupación surge si añadimos a nuestra vida interior las costumbres de nuestras vacaciones. para muchos las vacaciones se convierten en huída de la vida diaria, con unas ganas de cambiar de hábitos cueste lo que cueste. para otros se convierte en tiempo de abusos y gastos inncesarios que en otras ocasiones no haríamos, los más peques se relajan de la vida estudion  y los universitarios cuelgan sus libros que no volverám a abrir hasta el curso que viene. ¿y nuestro corazón? ¿nuestra vida de oración? se relaja también en vacaciones. me da pena saber que los niños que vienen habitualmente a catequesis los domingos de vacaciones no acuden porque sus padres prefieren “otras diversiones”, hay mucha gente que me confiesa que en verano se relajan un poquito. sin embargo para el corazón no hay vacaciones, no hay descanso para preocuparse de los demás, para estar atentos a las necesidades de otros. dios no cierra por vacaciones está abierto 365 días 24 horas, quizá sea el verano el mejor momento para dedicar un rato a la oración, para acudir a la ecuristía, tenemos más tiempo libre ¿por qué no aprovecharlo?

sin embargo no todo son preocupaciones, sé de gente que dedica este tiempo vacacional para darse de un modo u otro, misiones, campamentos, actividades de verano con los pequeños, cuidar de algún familiar enfermo,… hay gente que nos sigue enseñando, gracias.

el cura.

ser sacerdote

llevo varias noches alejado del teclado y eso hace que me retrase en mis entregas, lo siento. en una de estas noches atareadas tuve la suerte de compartir cena con las catequistas de la parroquia. tuvimos la revisión del año y después nos fuimos a un restaurante cercano a compartir la mesa. una noche agradable y una velada agradable. como siempre en este tipo de cenas surgen diferentes preguntas sobre la iglesia, el papel de los obispos, el celibato del sacerdocio, porque no se venden las iglesias para dárselo a los pobres. desde que empecé en el seminario estoy acostumbrado a que me bombardeen con preguntas de este tipo, sin embargo la noche pasada hubo una cuestión que me llamó especialmente la atención.
una de las catequistas comentó -conozco personas que son mucho mejores y hacen más cosas que muchos curas-. la cuestión estaba abierta, ¿qué es lo que distingue a un sacerdote? ¿ser una buena persona? en principio debería serlo, como todo cristiano y ciudadano, pero es cierto que hay personas que son mejores que otros, si es que la bondad se puede medir. si la cuestión está en las cosas que es capaz de hacer un cura, se nos olvidaría una parte fundamental, el tema de la oración y la interioridad. Así que ahí estoy dando vueltas al comentario de la catequista, ¿qué es lo que de verdad debe distinguirme como sacerdote? ¿tal vez deba ser una persona normal dentro de un mundo anómimo que cree en unas cosas determinadas? otros opinaran que lo que nos distingue es la vestimenta significativa, tanto en la vida diaria como con en la celebrativa, tal vez.
ahí seguimos, dándole vueltas a la cabeza.
el cura.

sin miedo

jesús hoy en su evangelio es muy claro, “no tengáis miedo”. ante semejante frase podría parecer que todo queda resuelto, que no hay ya nada en lo que temer, que podemos vivir la vida con total tranquilidad. y es cierto, sólo que creerselo. como un niño en brazos de su madre, así nos tiene dios. el niño acostado en el regazo materno no tiene miedo a nada, se siente seguro, protegido y querido, su mundo es esa madre que abraza, no hay nada más.
sin embargo el miedo sigue presente en nuestra vida, a la muerte, a la enfermedad, a que le pase algo a nuestros seres queridos, ese miedo está presente. pero hay un miedo mayor, y es al que realmente se refiere jesús, el miedo a estar a sólas con dios y escuchar su voz. el miedo a cambiar nuestra vida cuando estamos tan “agustito”, el miedo a la radicalidad evangélica, a darlo todo, a entregar la propia vida, a vivir como jesús.
sé que son cosas fáciles de decir, menos fáciles de escribir, y más difíciles de hacerlas reales, yo me incluyo. sí, vivo con miedo, me da miedo el cambio, siento miedo por hacer real y presente el evangelio a mi alrededor, denunciar las injusticias, a veces mi pregunto si realmente sería capaz de morir por lo creo, si sería capaz de lanzarme al mar al ver alguien ahogarse, no sé, a veces tengo miedo. es humano.
sigo con mi oración, estar en el regazo de dios, poco a poco me lo creo, poco a poco mi miedo es menor y mi confianza mayor, pero es poco a poco, siempre queda un espacio para el miedo.
el cura.

aprendiendo de la vida

ayer tarde vino un joven a confesarse, unos treinta años diría yo. entro por la puerta de la sacristía y con mucha amabilidad me pidió confesión. acaba de de terminar la misa y estaba quitandome el alba,-ahora mismo le dije-. salimos juntos de la sacristía y nos sentamos en un banco de la iglesia. poco a poco empezó a contarme su vida, las situaciones por las que había pasado, cómo había llegado a nuestro país, cómo aquí las cosas son igual de difíciles que en otros lados.
movido por la suspicacia no hacía más que pensar en qué momento me pediría ayuda, algo de comida o dinero. no lo hizo. no echaba la culpa a dios de su situación, todo lo contrario entendía que dios le había puesto ahí por alguna razón y se arrepentía de no entender bien el porqué. vaya baño de humildad que me dio, vaya sabiduría la suya, qué gran catequesis esa conversación con este joven. poco a poco me estaba dando cuenta de que el pecador era yo, mi suspicacia, el pensar que podría estar utilizando el sacramento para sacarme algo, el no confiar plenamente en la persona y el las obras que dios hace en ellas. mientras daba la absolución pedía el perdón para mi mismo. sólo espero volver a encontrarme con este chico, volver a charlar con él, que me vuelva a dar otra catequesis.
me quedé sólo en la capilla, rezando, gracias por estas huellas que veo en el camino. al regresar al despacho dos llamadas perdidas y un mensaje, el mesenger abierto decía -dónde te has metido, te estamos buscando-. -descubriendo la vida- estuve a punto de contestar. no lo hice. callé. la vida seguía pero sentía que cómo había avanzado otro capítulo. sigo aprendiendo.
el cura.

dar gratis

“lo que gratis habéis recibido, dadlo gratis” (mt 10, 8) se leía esta mañana en el evangelio. y qué difícil hacer presente esta frase entre nosotros. difícil para todos menos para las compañías de móviles que rápidamente hacen anuncios con el típico “por 0€”.
bueno, bromas a un lado, la desconfianza con la que vivimos y el mundo del mercado hace que nadie se crea que alguien puede hacer algo por nada. algunos lo llaman altruismo, para otros es solidaridad, para otros voluntariado, para otros… para el cristiano es fraternidad. sí porque le hacer algo por el otro implica el sentirlo como hermano, los dos somos hijos del mismo dios, a los dos dios nos quiere por igual, por eso si yo puedo ayudarte en algo significa que la balanza está descompensada hacia mi lado y tengo que nivelarla. no es dar de lo que nos sobra, no es un gesto de solidaridad, es sentirse partícipe y responsable de la vida del que está a tu lado, y eso es mucho más fuerte, y humano a la vez, que el sentido de caridad que hemos aprendido desde pequeños. dar gratis no es solo algo material, implica también a la propia persona, debe tocar y remover por dentro, es acercarse al otro desde la gratuidad, sin aguardar una reciprocidad, sin esperar nada a cambio, simplemente por el mero hecho de sentirse parte del vida del otro, vida que se funda en el mismo dios.
el cura.

un cuento realmente bello…

casualidades de la vida, hoy me ha llegado un cuento realmente bello sobre la creación del mundo. escrito a partir de las preguntas de un niño a su madre se nos cuenta la creación y la historia de la salvación en muy pocas palabras y de una manera sencilla. además las ilustraciones acompañan.
a dios se le presenta como madre, pero luego jesús habla de él, o ella, como padre, seguro que algún teólogo se enfada. a mi me da igual. padre-madre que estás en el cielo míranos con cariño.


“ese cuento es sin precio, cuéntalo, suéñalo, vívelo, y lo habrás pagado con creces”

el cura.

esa mirada

¿qué tendría la mirada de jesús? esa pregunta me la he hecho más de una vez. ¿cómo miraría que era capaz de ver más allá? jesús era capaz de descubrir el fondo de las personas. eso que decimos más de una vez, en el fondo es bueno, jesús lo sabía a ciencia cierta. miles de ejemplos los tenemos en el evangelio.
hoy le ha tocado a mateo, los cruzaron sus miradas y su vida cambió. con los niños y niñas de catequesis hemos hecho un experimento, muy sencillo, os explico:
-el cura: ¿de quién era el evangelio que hemos leído?
-los niños: de san mateo
-el cura: ¿con quién se ha encontrado jesús?
-los niños: con mateo
-el cura: ¿y los dos mateos son el mismo o distintas personas?
-los niños: mientras cuchicheaban, aquí ha habido diversas opiniones. al final acordamos que sí.
-el cura: entonces, lo que está haciendo mateo es contarnos que lo mejor que le pasó en su vida fue encontrarse con jesús ¿no?. ¿y qué hiceron después?
-los niños: se fueron a comer
-el cura: se fueron a comer juntos y eso le cambió la vida. ¿cuántos de vosotros os habéis acercado por vez primera a la mesa de jesús estos días? ¿habéis notado cómo os ha cambiado la vida?…..

podemos contar muchas historias y hacer mil interpretaciones de lo que leemos en el evangelio, pero si en el encuentro con jesús no nos cambia la vida, mal va la cosa, si realmente no cruzamos nuestros ojos con los suyos y nos transformamos, mal vamos. menos mal que los niños nos ayudan a mirar.
feliz semana
el cura.

a perro flaco… cap.2

hace unos días os hablaba de una niña que no iba a poder hacer su primera comunión porque su abuelo estaba en el hospital. hoy hemos recibido una buena noticia, su abuelo se va recuperando, la cosa va lenta, pero parece que bien. así que sólo nos queda esperar y que la recuperación vaya adelante. y así la pequeña podrá ponerse su vestido blando y acercarse al altar y podrá celebrar su fiesta.
se lo merece, y su familia también. sus compañeros recibieron a jesús este domingo, en la celebración tuvimos un recuerdo especial por ella y su abuelito, fue también un bonito regalo. a veces la vida no es tan oscura como parece que la pintan, siempre hay un motivo para la esperanza, siempre hay algo a lo que agrarrarse, dios nunca se olvida de los suyos, de los pequeños.
el cura.